sábado, 12 de febrero de 2011

El supermercado "que rima con Madonna"

No sé si este tema pega bien en este blog, porque me voy dando cuenta de que doy más cabida al glamour, al cine y a la literatura que a otros campos. No obstante, todos tenemos que hacer la compra (no voy a escribir eso de “es que la nevera no se llena sola”, porque es una obviedad), así que no nos vendrá mal hacer una paradita para reflexionar un poco sobre lo que hacen con nosotros cuando entramos en cualquiera de los supermercados de una de las cadenas de alimentación más famosas de España. Como no pretendo, en absoluto, darle publicidad, me voy a referir a este supermercado como “el que rima con Madonna”. Sí, ya lo sé: este ripio es tan facilón que no es digno de mí, ni refleja mi capacidad para la métrica. Pero seguro que así todos sabemos al que me refiero.
La manipulación de los centros comerciales es de todos conocida: nos colocan la entrada en un extremo para que tengamos que ver muchos productos, los productos que están a la altura de nuestros ojos son los más caros o los que les interesa vender en ese momento, si quieres coger una barra de pan o una cocacola tienes que pasar antes por todos los pasillos dedicados a patatas fritas y calorías varias,… Sin embargo, incluso en medio de toda esa farsa, somos libres (¡¡ja ja ja ja, eso es más que relativo!!) para comprar, si queremos, un solo bote de aceitunas. Esa libertad, os lo aseguro, no existe en el supermercado que rima con Madonna.
Creo que la culpa de todo este lío la tienen los yogures. Mejor dicho, la tenemos nosotros por no organizar una revuelta ante el hecho insólito de que no nos dejaran comprar un solo yogur y tuviéramos que llevarnos cuatro quisiéramos o no. ¿Quién fue el imbécil que tuvo esa genial idea? Claro, como le fue bien, luego llegaron las natillas de dos en dos y los danup de tres en tres. Saliendo de la sección de refrigerados, al menos, había cierta libertad de elección. Hasta que llegó la nueva política de ventas al supermercado que rima con Madonna. Porque ¿habéis sido capaces de comprar un clásico como el paquete de tres latas de atún? ¡¡Misión imposible, ahora son de seis en seis!! Hay días, incluso, en los que no se puede comprar una barra de pan, ¡hay que comprar dos porque al supermercado que rima con Madonna le da la gana! ¡¡Hasta ahí podíamos llegar!! Podríamos hacer revisión a una lista de productos larguísima que tengo anotada aquí al lado del teclado del ordenador. Sólo os diré que el genio de los yogures de cuatro en cuatro debe de haber sido contratado ahora por el supermercado que rima con Madonna y ha renovado su idea: ahora, los yogures, de seis en seis. En fin.
Pues eso, que no os dejéis manipular más de lo necesario, que bastante juegan ya con nosotros. Y que compréis la cantidad que queráis y la marca que queráis. Sin embargo, y a pesar de todo, ¡¡viva Madonna (la auténtica, la ambición rubia)!!

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